Aprender y ser felices

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Vivir nuestras vidas tiene dos propósitos: aprender y ser felices. Sin embargo, nuestros sistemas de creencias y nuestras formas de pensar nos alejan permanentemente de este principio tan simple. En efecto, nuestros miedos no enfrentados nos entregan una buena dosis de sufrimiento, nos hacen perder foco con respecto a las cosas relevantes de nuestra vida y nos hacen sentir que avanzamos desbocados a través del tiempo, centrados en lo que finalmente no importa, y llegar a los 40, 50 o 60 con la sensación de desperdicio de tiempo y con la tenebrosa idea de que la vida comienza a declinar sin haber cumplido con nuestros propósitos.

Vivir una vida plena implica poner foco en las cosas que realmente importan. A eso lo llamo los “focos estratégicos de nuestra vida” y desde ahí, configurar nuestros objetivos y nuestras metas y quizás lo más relevante, definir las acciones y rutinas que emprenderemos para ser fieles con nuestros “aspectos relevantes para nuestra existencia”.

ser feliz

Cuando las rutinas que tenemos en nuestro día a día no son coherentes con nuestros focos, entonces decimos que “perdemos foco”. Comenzamos a ocupar nuestro recurso más valioso, el tiempo, en cosas que finalmente no son relevantes en nuestra existencia. Perdemos “productividad personal”, perdemos efectividad y sentimos que la vida se nos va sin poder alcanzar aquello que tanto anhelamos.

Considerar seriamente que “la vida es demasiado corta para jugar en pequeño” requiere de coraje. El coraje para parar el piloto automático y preguntarte AHORA si la vida que tienes es la que realmente esperabas tener, si estas alcanzado tus sueños y objetivos, si tus rutinas te hacen sentido frente a lo que realmente te importa y si, al hacerte estas preguntas, sientes que la respuesta es no, hacer en este instante una declaración interna de BASTA.

Siempre es un buen momento para recomenzar, para redefinir y para empezar a transitar por el camino de la auto realización, de la verdadera conciencia y de la paz interior. Solo así comprenderás que el tiempo es una configuración mental, que la realidad es algo que cada uno construye y que la vida, tal cual la concebimos, es demasiado corta para jugarla en pequeño.

Por Óscar Cáceres

Oscarcaceres.com

 

 

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