Columna: Nunca es tarde

Por Paloma Sanz 

Mira por la ventana, impregnaré del verde que te rodea. ¿No lo ves?

¿Estás es una oficina momentánea mientras se acomoda tu vida?

¿Estás en un desierto donde todo te recuerda lo pequeño que eres?

¿Estás sentado en la mitad de un salón discutiendo con quien creías iba a ser la gran historia de amor de tu vida, mientras descubres que ya no eres feliz a su lado?

¿Y qué importa?

Mira por la ventana, impregnate del verde que rodea todos tus recuerdos, toma aire, vuelve a sentir el olor de los eucaliptos de tu infancia, de los pinos de aquel recuerdo, del jazmín que estaba en el fondo del patio del colegio, del limonero en la puerta de tu casa de la infancia, del azahar en esa calle por la que caminaste en medio de un ataque de risa. Y decreta lo que quieras. Con convicción, con toda la fuerza que crees ya no tienes.

Aíslate por un segundo con los ojos cerrados. Siente cómo la lluvia golpea el techo de tu auto o como el sol roza tu piel, como vuelve a ti el olor de ese café que disfrutaste tanto, el aroma de los cerezos y naranjos en primavera y ese aroma a tierra mojada después de la tormenta, el pasto recién cortado.

Nunca es tarde para un nuevo impulso. Nunca es tarde para volver a sonreír, a soñar, a levantarse de la cama con alegría de tener la certeza que el univero nos regala un nuevo día para vivirlo como queramos. De ti depende!

Y déjate sorprender por todo lo que no esperas. Porque la vida cada cierto tiempo nos regala momentos únicos que jamás pensaste que pasarían. Es como ir a un recital al que no esperabas ir, con la persona con la que te gustaría ir a todos lados, como escuchar en vivo una canción que dedicaste hace un año atrás y encontrar en sus ojos la certeza de estar en el lugar exacto en el que debes estar.

Ayyyy la vida que se transforma de golpe en una canción ochentera que te lleva a esas fiestas llenas de colores flúor, cuando con disimulo mirabas como bailaba esa persona que a los quince te quitaba el sueño y de pronto vuelves al hoy: rayos láser, luces estroboscopicas, la misma canción de entonces y aquella persona bailando frente a ti, para ti. Y vuelves a estar en el lugar exacto donde debes estar.

No permitas que todo lo de fuera te perturbe. Lo de afuera no es tuyo, es lo que ésta sociedad quiere hacerte creer que es tuyo ¿No eres feliz con la vida que estás llevando? Sal. Nunca es tarde. No temas a lo que hay afuera, somos nosotros quienes construimos nuestra propia realidad. Los prejuicios vienen antes del juicio. Transforma tus propios juicios de lo que creías era tu realidad y desaparecerán todos los prejuicios al tu alrededor.

Vicentico lo dice clarito en una de sus canciones: “…es solo un momento, es una mirada y saber cuál es el camino y así nada más. Es solo un momento, es una mirada hacia atrás, yo quiero saber mi amor, si al llegar vas a estar allí..”

“Y allí” es el lugar que tú quieras, el que siempre soñaste, el camino del que te desviaste por seguir los pasos que seguían todos. Yo ya estoy en camino. Un día a la vez. Y tarde o temprano espero que tú y todos, nos encontremos mucho más libres y felices allí. Nunca es tarde.

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