Ya no soy EMO

Por Paloma Sanz 

En mi otra vida, esa vida pasada antes del renacer, solía definirme como una mujer Emo. Intensa para las emociones, sintiendo angustia eternamente, con la lágrima a punto de caer. Odiando al mundo porque sentía que para mí, todo era más cuesta arriba que para el resto.

palo sanz

No lo pasaba bien y supongo (en realidad me consta) tampoco hacía que lo pasara bien la gente que estaba a mi lado.

Siempre en un estado constante de alerta, esperando el próximo ataque que por algún lado iba a llegar, irritable, desafiante, a la defensiva.

Aprendí a tragarme el orgullo, a ser humilde y pedir ayuda. A callar, ceder y avanzar.

Un día me puse en campaña de inventarme un personaje. Ir por la vida representando el papel que siempre me hubiera gustado hacer. Lo practicaba frente al espejo todas las mañanas. “Sonríe Palo, sonríe” fue la primera instrucción que me di. Descubrí que ya tengo varias arrugas verticales en los extremos de mi sonrisa y descubrí que me gustaba como se veían.

Con el paso de los días, me di cuenta que esa sonrisa ya no era consecuencia de mis ensayos. No. Ya se había instalado en mi y la proyectaba innatamente al mundo.

Y es rico comprobar que cuando sonríes, siempre encontrarás otras sonrisas que te las regalan solo a ti.

Luego quise limpiar todo lo Emo que había inventado en mi mundo. Adiós música “depre” de mi vida. Bienvenida cumbia y reggaeton. Mi closet se llenó de colores y mis pasos de paz.

Lo siguiente fue amar. Volver a amar una vez más (como la canción de Cristian Castro) y entonces descubrí que sí. Yo amo. Sin límites ni condiciones, pero ahora con claridad absoluta en lo que estoy dispuesta a tranzar y que no. Al fin de cuentas para poder amar hay que amarse antes a uno mismo y hoy me amo y por lo tanto me respeto, me cuido, me mimo.

No quiero volver a retroceder a esa dinámica oscura de cuando para mí todo estaba mal.

Y no entiendo a la gente que aún teniendo todos los recursos (intelectuales y emocionales) se mantienen en la complacencia del “esto me pasa porque me lo merezco” asumiendo fracasos incluso antes de comenzar los retos.

Ya no soy Emo. Soy una persona muy agradecida y feliz de absolutamente todo lo vivido. Incluso del día más oscuro de mi pasado. Porque hoy ya no soy el personaje que me inventé. Hoy soy yo en plenitud. Me tengo de vuelta.
No soy más que un montón de cosas simples que me llenan el alma. Tan simples como una sonrisa, amar o una rosa amarilla.
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