¿Qué es normal? Información v/s ignorancia en el embarazo

Ya tengo un poco más de 10 semanas de embarazo y mi mini panza comienza a notarse. Me siento gorda, hinchada y muy extraña. Muchas de mis amigas están sorprendidas por mi abultado vientre y me lo comentan abiertamente: “¿No serán dos?, ¿Estás segura del cálculo de semanas de embarazo?”. Hay otras mujeres con casi 20 semanas de embarazo y tienen menos panza que yo. ¿Qué andará mal conmigo?

Es tanta mi preocupación que tuve algunas pesadillas. No quiero inquietarme, así que comienzo a preguntar y leer del tema. Luego de mi indagación descubro que soy normal: cada mujer y cada cuerpo es diferente. Los posibles motivos para mi abultada pancita son: hay más de un feto, lo cual ya fue descartado, estoy gorda, lo cual es cierto (dado que me embaracé con 6 kilos de sobrepeso). Mal estado físico…definitivamente me sumo a ese grupo, mis abdominales parecían “calugas derretidas” al momento de embarazarme y finalmente, cuestiones genéticas…y ahí recordé los embarazos de mi mamá, de mis primas, mis tías…tremendas panzas!!!!

embarazo

En definitiva, está todo bien con mi abultadito [email protected] que ya se muestra, por lo tanto, ante las miles de preguntas e inquietudes acerca de mi cuerpo, ya tengo respuesta: así soy yo.

Resuelto aquel dilema, comienzan otros…si esto definitivamente no para!!!, siempre hay algo nuevo. ¿Qué otros dilemas?….exámenes varios que se hacen para saber sobre posibles enfermedades con las que puede (o no) venir la guagua…y la lista es bastante larga: trastornos genéticos (trisomía 18 o  Síndrome de Edwards, trisomía 21 o Síndrome de Down, etc), espina bífida, fibrosis quística, tolerancia a la glucosa, etc. Y yo me pregunto, ¿de qué sirve toda esta información? Y nuevamente comienzo a leer de cada uno de los exámenes, el detalle de las enfermedades mencionadas y vuelvo a preocuparme. ¿Qué pasa si algo no está bien?, ¿qué hago?, ¿qué se hace?. No tengo entre mis planes interrumpir mi embarazo, [email protected] [email protected] viene al mundo como sea y sea como sea lo amamos.

Afortunadamente a medida que pasa el tiempo y nos van entregando los resultados de los exámenes, todo marcha bien. Es un alivio, no lo puedo negar, sin embargo, tengo miles de preguntas y dudas con respecto a la cantidad de información que hay previo a que nazca tu hijo, información que – personalmente considero – no siempre es relevante. A veces, tanta investigación solo logra ponerme más nerviosa, preocuparme más por cosas que antes ignoraba. “Quizás sería mejor no saber tanto” pienso.

Ejercicio embarazo

No todo se relaciona con la guagua, hay cosas que le pasan a una también. Mis pechugas, ¿se irán a caer después de dar de mamar?, ¿me saldrán estrías?, ¿qué pasará con mi guata: podré recuperar alguna vez lo plana que fue antes?, ¿y mis caderas?…y…y…demasiadas cosas!?!?!

Un par de días de pesadillas y angustia, nuevamente. Lo converso con mi marido, le cuento de mis aprensiones y mis miedos. Me dice que también le pasa, que a ratos no es agradable tener tanta información. Una vez más estamos de acuerdo en que sea como sea y pase lo que pase, amamos a [email protected] [email protected] en camino.

Decidimos en conjunto ser más ignorantes, ¿cómo así? Entregarnos a lo que venga, a lo que sea y estar menos preocupados, y más bien OCUPARNOS del día a día, de gozar cada segundo del embarazo – con lo bueno y con lo no tan cómodo – vivir la cotidianidad, cada pequeño cambio, cada pequeña cosa que vaya sucediendo, con más o menos panza, con mejor o peor estado físico, pero gozando de esta vivencia.

“¿Y respecto a mi?” Le pregunto, comentándole mis aprensiones antes mencionadas. “Nada que una operación no pueda mejorar” me responde medio en broma, medio en serio.

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