¡Estamos embarazados!

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Desde que tengo recuerdos que he querido ser mamá… A fines de noviembre del año pasado decidimos con mi marido “ponernos en campaña”. Nos propusimos que fuera algo relajado, sin estrés ni preocupaciones. Habíamos escuchado de parejas que por querer embarazarse habían transformado el sexo en una rutina sin romanticismo y amor. Definitivamente no era nuestra idea.

Cuando consultamos al ginecólogo nos dijo que el tiempo promedio para embarazarse era entre seis meses y un año, por lo cual dejáramos cualquier ansiedad de lado y literalmente disfrutáramos del proceso. La vida fue generosa con nosotros y quedé embarazada al primer intento!!! (Debería apostar en juegos de azar…con esta suerte, quizás gane algo)

Cuando nos confirmaron la noticia quedé en shock. La mezcla de emociones era demasiada: felicidad, alegría, ansiedad, algunos temores, impacto…tremenda noticia! Era como irreal. Había una confirmación médica al respecto, pero a ratos me costaba convencerme de que había una criatura chiquitita formándose dentro de mí…nuestro(a) hijo(a)…y del tamaño de una frambuesa.

¿Contar o no contar? Esa fue la primera duda existencial. El test médico daba como resultado que tenía 6 semanas y media de embarazo. Algunas mujeres deciden no contar hasta que el embarazo está más avanzado y la verdad es que nunca me había puesto en esta situación, por lo que no sabía qué hacer. Fue más fácil de lo que pensé: cuando le conté a mi familia, mis hermanas se emocionaron tanto que le contaron a todos sus amigos, por lo cual poco hubo de secreto en la noticia y no tuve que tomar ninguna decisión.

Era real. Estábamos embarazados, y así “mágicamente” comenzaron miles de preguntas y aprensiones de todo tipo: ¿será verdad esto o es un sueño?, ¿estaré realmente embarazada o es un error del examen, o un embarazo sicológico?, ¿qué pasa si pierdo la guagua?, ¿iré a ser buena madre?, ¿qué comí, tomé o hice antes de saber del embarazo que pueda hacerle daño al feto?, ¿podré dormir de guata?, ¿me saldrán estrías?, ¿qué pasa si la guagua viene con algún problema o enfermedad?, ¿subiré mucho de peso?…y suma y sigue.

Por ratos pensé que me volvía loca. Tuve incluso pesadillas y me sentí un poco culpable de tener tantos cuestionamientos. Hasta que comencé a preguntar y conversar del tema  con mujeres que habían sido madres, doctores, mis padres y descubrí que era normal. A cada mujer le pasan diferentes cosas, cada una tiene una vivencia propia, “rollos” distintos y procesos personales que – como su nombre lo dice – son personales y no necesariamente comparables con otras experiencias.

Estar embarazada es un milagro. Las estadísticas en general, hablan de que una mujer joven tiene un 25% de probabilidades de quedar embarazada durante los días fértiles, el porcentaje baja a un 15% a los 30 años (mi edad, bueno la verdad es que son 31), y luego de los 35 no supera el 10%. Definitivamente soy afortunada.

Luego de las conversas, decidí que pasara lo que pasara mi actitud iba a ser vivir este proceso “a concho”, venga lo que venga, pase lo que pase…

…y ese fue el comienzo de mis visitas al baño!

¿Náuseas? No sólo náuseas, sino que vómitos!! Despertaba cada mañana con demasiada hambre, como que si no hubiese comido en días, y casi todo lo que comía, al rato, lo eliminaba. Es más, poco a poco fue disminuyendo la variedad de comida que podía soportar, y fui eliminando la leche, cereales de todo tipo, pan, jamón, quesos, pollo…frutas era lo único que toleraba en un momento. Si tuve alguna vez preocupaciones por subir de peso, éstas quedaron en el pasado.

Para condimentar más el proceso, había una cantidad de olores que era incapaz de tolerar; “todo huele a náuseas” le decía a mi marido. Por un tiempo toda mi familia tuvo que abstenerse de usar colonias o perfumes, también debí cambiar algunos de los artículos de limpieza, incluso del detergente de ropa…todo me daba asco!

Pero tal como me contaron algunas mujeres que pasaron por lo mismo que yo, un día desperté y nunca más hubo náuseas ni vómitos y se me reguló el “cansancio constante” que me tenía bostezando todo el día. Fue como que nunca hubiese sucedido y quedó totalmente en el pasado…por fin!!! Al final de la tormenta siempre sale el sol!!!

“Este es sólo el inicio” pensé “veamos qué viene más adelante”

Por Rosa Rojas

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