¿Cómo aumentar MI nivel de felicidad?

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Muchas veces escuchamos a alguien diciendo que ha hecho todo lo posible, sin embargo, no logra ser feliz. Esa persona probablemente no está intentando de la forma más adecuada para ella, aunque quizás esa forma si le sirvió a otra persona o en el pasado. Todo ser humano tiene necesidades, intereses, valores, recursos e inclinaciones particulares que predisponen a dedicar, o no, esfuerzos y a obtener, o no, ventajas de algunas estrategias más que de otras.

Es importante identificar las estrategias adecuadas para cada uno según las propias características e intereses, ya que la clave para aumentar el nivel de felicidad es poder efectuar estas actividades que más se acomodan a cada uno. Depende de cada persona poder identificar estas actividades, ajustarlas a sus intereses y comenzar a hacerlas.

Al elegir bien la actividad, aumenta la posibilidad de que la persona se sienta motivada a realizarla y a repetirla si percibe que con ésta logra sentirse mejor.

Claramente, las mismas actividades no harán igual de felices a todos, a pesar de todo el entusiasmo que pongan en ellas. Por eso, es necesaria una adecuación entre la persona y la forma. Estas formas se pueden ejecutar de manera independiente o en conjunto y estas son 3 opciones:

  1. ADECUACIÓN A LA CAUSA DE LA INFELICIDAD

En primer lugar, se debe analizar lo que está “debajo” de la propia infelicidad ya que cada persona es distinta, por lo tanto lo que genera infelicidad también es diferente en cada uno. Algunas personas culpan al pasado por no estar bien hoy y otras desconfían del futuro, en algunos predominan pensamientos pesimistas, mientras que en otros existen temores que los paralizan a avanzar, entonces en cada caso se debe identificar las razones para, desde ahí, comenzar a hacer cambios. Por ejemplo, quien se paraliza por el miedo, es necesario que genere estrategias que le ayuden a avanzar; quien culpa al pasado, podría aprender a perdonar y aceptar para estar en paz con lo que ya ocurrió; quien desconfía del futuro, podría trabajar en estar realmente en el presente, en vez de imaginar esa desconfianza hacia lo que viene.

  1. ADECUACIÓN A LAS VIRTUDES

La adecuación entre la persona y la actividad, no necesariamente debe comenzar por atacar los puntos débiles, sino que reconocer las propias fortaleza, las virtudes, es un muy buen punto de inicio ya que la persona comienza estando empoderada. Por ejemplo, si una persona es muy organizada, puede aprovechar esto en sus actividades y hacer una lista de lo que necesita o establecer pasos para lograr sus objetivos, en vez de comenzar por una actividad poco estructurada que,  probablemente, le incomodaría o le costaría más.

  1. ADECUACIÓN AL ESTILO DE VIDA

Es fundamental que las actividades elegidas se adapten al estilo de vida de la persona, ya que si no es así, se hacen insostenibles y finalmente no lograrán el efecto deseado. Por ejemplo, si la persona está muy ocupada, con la sensación de no tener tiempo para hacer cosas nuevas, pueden insertar una actividad que no requiera gastar de su tiempo, como preocuparse de sonreír más y saludar a las personas cada vez que se sube a un ascensor. Estos son pequeños gestos que no requieren grandes esfuerzos y que van generando algunos cambios.

Finalmente es importante recordar que, al ser cada persona distinta, las causas de la infelicidad, sus fortalezas y su estilo de vida, también van a ser distintas, y juntar las 3 variables, crea aun más posibilidades de marcar una diferencia, por lo tanto es fundamental poder mirarse uno mismo e identificar sus propias características en estas 3 áreas antes de comenzar a recorrer este camino.

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Por Antonella Longo M., Magister en Psicología

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