Cuando el amor no es suficiente

Nunca había entendido mucho esa idea de que “el amor no lo es todo en una relación”. Siempre, de pequeña, me había parecido tan poco que ver con el amor creer en algo así, como si la adultez hiciera que las personas se olvidaran de lo que se trataba de verdad tener y estar en una relación, amar, vivir ese cuento añorado y soñado de amor.

Y bueno, el tiempo pasa y las experiencias de las relaciones propias así como la de los pares, me han ido haciendo ver cosas que antes no. Partiendo por la separación de mis padres cuando no era tan común como ahora el tema de las separaciones hasta mi actual decisión de concluir una relación tras 3 años.

Aún no sé cómo logré a tomar la determinación, porque no es falta de amor. Al contrario, veo a esta persona y me pasa de todo. Siento cosas desde lo más intangible de los sentimientos hasta lo más animal y mundano como que se me ericen los pelos de la piel. Pero también me dan ganas de matar a esta persona y enviarla al planeta más alejado, así como enseñarle y hacerla sentir lo que me hizo a mi.

Es como que se cruzó un límite. El límite del respeto, de la admiración, del creer en el otro más allá de una pelea o etapa de conflicto… hay desgano, hay espacios de silencio que ya no son gratos de compartir, sino un estorbo… y sobre la intimidad, ni hablar. Hasta la libido ha bajado y cuando había intimidad, la conexión y romanticismo duraba lo mismo que el acto en si.

Al final, todo terminaba en pena profunda. Y cuando la pena ya no era acogida por el otro sino minusvalorada, pasábamos a la rabia… y terminamos en la desidia.

Entonces me pregunté ¿hay amor? Según yo y como yo lo siento, si amo. No obstante, esta relación ha sacado lo peor de mi últimamente. Tanto así, que yo no me gusto. Desde ahí, me parece inconcebible que me puedan querer. Por que el amor no es suficiente… el amor del otro no hace mi amor propio. Y mi pena o rabia, tampoco va a movilizar al otro.

Duele, como chancho. Duele, por que no hay minuto que no piense que cometí un error y que debería ya estar arrepentida… pero sé que de volver, a la hora estaré odiando no haber mantenido la decisión de crecer, reencantarme conmigo, retomar mis espacios y no aceptar seguir siendo pisoteada por quien dice amarme pero que solo termina por desmotivarme más.

Tiempo al tiempo. No soy la primera ni la última… y quizás comprender que el amor es imprescindible, pero para que una relación funcione, no es suficiente. La duda es ¿qué es lo suficiente? Pero eso, ya queda para otra columna.

Por Mujer Actual 

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