Estilo de pensamiento optimista v/s pesimista, ¿Cuál predomina? 4 ideas para identificarlo

Los conceptos de optimismo y pesimismo van mucho más allá de la típica frase de mirar el vaso medio lleno o medio vacío, sino que tienen que ver con que desarrollar un enfrentamiento optimista y realista, aporta enormemente en el desarrollo de la felicidad. El optimismo es una emoción que genera bienestar y se relaciona con el futuro, se orienta hacia lo que viene en vez de mirar hacia lo que ya ocurrió.

Entre sus características destacan que mejora la resistencia al desanimo generado por los obstáculos, favorece el rendimiento en las tareas que nos proponemos, principalmente en las que incluyen algún tipo de desafío, y favorece también la salud física.

¿Cómo podemos desarrollar mayor optimismo en nuestra vida? Martin Seligman, psicólogo estadounidense autor de La Auténtica Felicidad, plantea 4 formas de explicarse las cosas que enfrentamos en la vida destacando entre un estilo optimista y uno pesimista:

  1. Permanente v/s transitorio: palabras que indican permanencia como “siempre” o “nunca” tienden a ser usadas por personas con un estilo más pesimista frente a situaciones negativas, estas palabras dan características duraderas a las situaciones generando la sensación de tener menor control sobre un cambio, por ejemplo “me ponga lo que me ponga, nunca logro verme bien”. Al contrario, usar palabras como “últimamente” o “a veces” frente a situaciones negativas, dan a estos hechos características pasajeras entendiendo que estas situaciones no permanecerán por siempre en nuestras vidas, por ejemplo, “a veces, cuando me pongo ropa de este color, no me veo bien”.
  1. Temporal v/s duradero: las personas con un estilo más pesimista, tienden a dar características temporales a las situaciones positivas, lo que termina generando disminución en la motivación para esforzarse en conseguir lo que se quiere, sin embargo, aquellos con un estilo más bien optimista, frente a situaciones positivas, tienden a aludir a causas permanentes relacionadas con rasgos y capacidades. Considerar como permanentes las causas de los sucesos positivos genera una expectativa positiva frente a los próximos sucesos, tendiendo a poner mayor esfuerzo en que resulten de esta manera. Un ejemplo de esto sería decir “logré correr toda la maratón porque me entrené todos los días durante el ultimo año”, en vez de decir “corrí toda la carrera porque ese día me sentía con suerte”; la primera idea atribuye el logro a un esfuerzo personal mantenido en el tiempo, mientras la segunda lo atribuye a un hecho externo, independiente de las características y esfuerzos de la persona.
  1. Universal v/s específico: las personas que dan explicaciones específicas a hechos negativos, pueden desarrollar una visión más optimista, al contrario de quienes dan explicaciones universales a estos hechos. Cuando en la vida se tiene un fracaso, las personas optimistas logran ver que esto ocurrió sólo en un área de la vida, no es algo que tiña todas las demás, al contrario de quienes presentan un estilo más pesimista, donde todo se invade por lo negativo ocurrido en una sola situación. Por ejemplo decir “soy muy desordenada” en vez de decir “hoy me siento muy cansada para ordenar”, con la primera frase se concibe la característica como estable y constante, mientras la segunda frase muestra que el hecho ocurre en una situación especifica.
  1. Definitivo v/s general: las personas optimistas consideran que los hechos positivos contribuyen a mejorar cualquier actividad que se haga y se relacionan con sus propias características que son estables en el tiempo, mientras el estilo pesimista evalúa los acontecimientos positivos como resultado de factores generales, por ejemplo le ofrecen un trabajo a alguien, la persona que presenta un estilo optimista piensa “están necesitando a alguien con mis capacidades, puedo ser un aporte a esta empresa”, mientras el estilo pesimista piensa “les debe faltar gente y justo encontraron mi teléfono, por eso me llamaron”.

Entonces, ahora es útil preguntarse, ¿estoy enfrentando las situaciones con un estilo más bien optimista o pesimista?, ¿me aporta pensar así?

Antonella Longo M., Magister en Psicología Clínica

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