Matrimonios y la pandemia…

El virus del Covid -19 sin duda ha cambiado por completo nuestras vidas, obligándonos a pasar más tiempo en casa y tener menos espacios de esparcimiento. Para los solteros, ha sido complejo conocer a nuevos prospectos, mientras que para los comprometidos se ha convertido en todo un desafío abordar el hecho de pasar mucho más tiempo junto a la pareja.

Por eso, y porque mucho se ha hablado sobre el tema, es momento de darle una nueva mirada e intentar responder a la gran interrogante que nos convoca: ¿Qué sucede cuando mágicamente tenemos que estar todo el día junto a nuestra pareja?

Lo primero que podemos evidenciar es que se agotan los recursos o simplemente comienzan las quejas. Generalmente, pasa igual que en un matrimonio de muchos años, donde cada uno se conoce hasta la punta de los pies. Comienza a perderse la comunicación y comienzan las exigencias, empieza el gallito interminable: que no haces nada en la casa, que no cuidas a los niños, que ya no me tocas, ya no me miras, y un largo etcétera.

Así, en medio de las discusiones y los desentendimientos ¿alguna vez nos detenemos a pensar que todos los adultos también tenemos un niño en nuestro interior? Un niño que aprendió ciertos estereotipos del amor, donde por ejemplo el papá en casa solo proveía dinero y la mamá estaba preocupada de la cocina, la casa limpia, que nosotros fuéramos al colegio y cosas así.

La opción en aquellos años era seguir juntos por un compromiso adquirido, los hijos, la falsa estabilidad o el conformismo. Hoy el matrimonio ha perdido aún más valor y las relaciones son bastante más desechables. ¿Por qué sucede esto?

Fácil, no entendemos lo que el amor significa y muchas veces confundimos amor con enamoramiento, sin percatarnos que el amor es algo que se genera con el tiempo, en la medida que el enamoramiento deja de cegarnos.

Esto podemos explicarlo de una manera muy didáctica: pensemos que todos tenemos un estanque de amor dentro que debe ser llenado. Entonces, muchos entendemos por amor al proceso que llamaremos Disney, donde sólo vivo para el otro, busco incansablemente ser feliz para siempre, idealizo la relación y puedo hacer todo lo que el otro me pida en cada momento, porque estoy viviendo el amor romántico que aprendí de niño.

Un gran error, ya que debemos entender que ahora somos adultos y tenemos que comprender que aquel estanque de amor comienza a vaciarse con el tiempo. Un hecho que a muchos les sucede porque, en la medida que vivimos solo del amor romántico y de eso que nos enseñaron las películas de monitos, creemos no sentirnos amados porque lo que antes me encantaba, hoy no lo siento igual.

Pero ¿qué pasaría si aprendo a llenar ese estaque de amor en mi pareja y entiendo cómo se debe llenar el mío?

Quizás la gran solución, o la forma real de tener un estanque de amor lleno, es comenzar averiguando cómo se siente amada mi pareja, quizás con palabras de apoyo o quizás pasando tiempo juntos. Pero ojo con esto. Pasar tiempo juntos no es estar sentados el uno al lado del otro. Es dedicarle tiempo de calidad a la pareja y no estar viendo la tele ni mirando redes sociales mientras hablamos.

Otra alternativa es hacer cambios concretos en el día a día. Quizás ayudar un poco más con los niños o en la casa, o tal vez un cariño, tocarse. Eso también puede ser una forma de llenar el tanque mientras se cruzan durante el día.

Entonces, la propuesta es la siguiente: invita a tu pareja a hacer una prueba, por ejemplo, escribiendo en un papel 3 o 4 formas donde anoten situaciones o cosas donde de seguro se sienten amados. Quizás te pidan cuidar más a los niños o pasar la aspiradora, o quizás que laves la loza.

O tal vez te piden más apoyo cuando están frustrados o un poco más de cariño, quizás un toqueteo furtivo cuando se crucen en la cocina, quién sabe. Pequeños gestos que pueden ser grandes cambios.

Tal vez si hacen este ejercicio por algunos días, con la conciencia de crecer en amor y en el espíritu de salvar su matrimonio o pololeo, logren cambios y superar lo complejas que se han vuelto las relaciones y la convivencia en esta pandemia. Si quieren, me cuentan cómo van en mi cuenta de Instagram @rdelareguera.

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