Cómo practicar la gratitud para ser feliz

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Para aumentar el nivel de felicidad existen muchas formas, que sean más o menos útiles va a depender de lo que más o menos se acomode a cada persona. Para algunos, la gratitud suena como una actividad superficial y sin mucho sentido, otros pueden pensar que siempre dan las gracias cuando alguien les entrega algo o cuando les afirman la puerta para pasar y con esto es suficiente gratitud. Sin embargo, en los estudios sobre felicidad, se ha demostrado que practicar la gratitud es una de las principales estrategias para aumentar nuestros niveles de bienestar y felicidad.

Practicar la gratitud es más que decir un «gracias» al pasar… ¿Quieres saber de qué se trata? Acá te dejo algunas formas de practicar la gratitud diseñadas por Sonja Lyubomirsky, estudiosa de la felicidad, y cómo conseguirla.

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  1. DIARIO DE GRATITUD: si te gusta escribir o es algo que te resulta cómodo y fácil de hacer, llevar un diario de gratitud es una buena estrategia. Lo primero es elegir un cuaderno, una libreta, una aplicación del teléfono o lo que te quede cómo y pueda servir para escribir muchas veces; luego elige un momento del día en que puedas estar tranquilo y reflexionar sobre las cosas de las que estás agradecido, puede ser desde lo más superficial hasta lo más trascendente, o puede ser por algo interno o algo externo, es lo que a ti te parezca que está bien agradecer. Al inicio de estos estudios, se sugería agradecer entre 3 a 5 cosas diarias y escribirlas; actualmente se plantea que con agradecer por 1 cosa a la semana, el ejercicio también funciona. Como siempre, hay tantos gustos como personas, por lo tanto, ve que te acomoda más a ti y comprométete con esos parámetros.

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  1. LOS CAMINOS QUE CONDUCEN A LA GRATITUD: la forma concreta en que agradezcas, va a depender de tus necesidades, objetivos y personalidad; si a alguien no le gusta escribir, puede agradecer dándose un tiempo para observar y concentrarse en aquello por lo que está agradeciendo y cómo esto ha aportado en su vida. O se puede elegir un pensamiento «desagradecido» diario y reemplazarlo por uno agradecido, por ejemplo reemplazar el «me carga levantarme temprano todos los días para ir a trabajar», por «aunque no me gusta levantarme temprano para ir a trabajar, agradezco la posibilidad de levantarme y también de mantener este trabajo que me gusta». O también, se puede hacer identificando una cosa diaria o semanal que se da por obvia y darse cuenta que no lo es, por lo tanto agradecer por ella. También sirve involucrar a otros en la gratitud, conversarlo con otros, contarles de lo que se está agradecido y «verlo» a través de los ojos del otro.

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  1. MANTENER FRESCA LA ESTRATEGIA: la estrategia se puede ir variando (es lo más recomendable) y es importante no practicarla en exceso o puede aburrirte y dejar de encontrarle sentido, por lo que terminarás abandonando las prácticas de gratitud. Por eso puedes practicar algunas veces con el diario, otras veces a través de la imaginación, otras conversándolo con otras personas o agradeciendo justo cuando ocurre un hecho inesperado, o lo que a ti te parezca más acoplado a tu lógica.

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  1. EXPRESAR GRATITUD DIRECTAMENTE A UNA PERSONA: elegir a una persona de quien se esté agradecido por algo y «decírselo» directamente, con esto me refiero a por teléfono, mensaje, mail o, incluso, cara a cara. Es importante que el agradecimiento sea por algo concreto y se describa qué repercusiones ha tenido esto en tu vida. Si no te sientes preparado para decírselo a la otra persona, soló el hecho de escribirlo ya genera un aumento en los niveles de felicidad, entonces puedes comenzar haciendo esto y guardar lo escrito decidiendo en el futuro si quieres entregarlo o no.

Ahora la invitación es a que elijas alguna de las estrategias y la pruebes. Siempre recuerda que si la estrategia empieza a perder su fuerza, puedes cambiar en cuanto a cómo, cuánto y con qué frecuencias expresas la gratitud. Mucha suerte y ¡GRACIAS por leer esta columna!

Por Antonella Longo M., Psicóloga

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Twitter @antolongom

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