¿Ayuda comer helado cuando estás triste?

Todas vimos alguna vez películas norteamericanas en las que la protagonista está triste y se come un kilo de helado sola. Esta imagen es recurrente y probablemente nosotras lo hayamos imitado creyendo que realmente este dulce nos consolaría. Pero, ¿realmente funciona?

Tristeza y helado, no tan buenos aliados

Pues bien, les cuento que según investigaciones de la Universidad de Minnesota, el helado NO sirve para que nos sintamos mejor cuando estamos deprimidas. Pero la verdad es que no es solo el helado, sino que ninguna otra comida.

Aunque muchas fuentes de internet afirman que la comida produce endorfinas que nos hacen sentir mejor, el cerebro humano es mucho más complejo y las funciones no están tan relacionadas como creíamos.

Para confirmar esto, los investigadores de este estudio que puede encontrarse en el journal Health Psychology, impusieron un diseño experimental en el que tomaron una muestra de 100 personas que debieron visualizar películas de género dramático. Estas 100 personas fueron divididas en dos grupos, un grupo experimental de 50 personas y un grupo control de otras 50 personas.

Tras el visualizado, el grupo experimental pudo comer cuanto quiso, a diferencia del grupo control al que no se le ofreció comida. El estudio, que pretendía observar los cambios de humor con y sin comida, concluyó que la curva de humor que se había producido se establecía siguiendo un mismo patrón con y sin comida, demostrando que no había una relación entre comida y humor.

 

Correlación no implica causalidad

Una regla básica en ciencias es que la relación entre dos sucesos no tiene por qué significar que uno sea debido a otro. Este es el caso de la comida y las emociones: nos sentimos mal – comemos, son dos situaciones independientes que coinciden temporalmente. En el peor de los casos pudiese ser que exista una asociación entre comer debido al malestar, pero esto sería algo puramente conductual. No hay indicios de que comer alivie el malestar, sería exclusivamente una estrategia para distraerse de algo desagradable.

Conociendo esta idea, ocurre lo que los propios autores del estudio comentan, que justificar una comida como forma de sentirse mejor es una justificación “práctica” para explicar patrones que no son adecuados. Y que el hecho de percibir una causalidad entre ambos sucesos se debería a un efecto psicológico, nada más.

Esto guardaría relación con lo que proponen muchos médicos, nutricionistas y expertos del deporte, que comer algo por placer no es malo, pero hay que entrenar el comer consciente.

Si separamos las emociones de la comida y comemos un helado por el placer de comerlo y no para sentirnos mejor, lo disfrutaremos más y estaremos dándole el significado que tiene, una comida rica, no una terapia como nos impusieron desde el cine norteamericano.

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